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Historias

La luz de muerto de San Carlos

La luz de muerto de San Carlos

Imagínese caminar de noche por un camino rural de San Carlos, cuando todavía no había alumbrado público y la única compañía era el sonido del monte.

De pronto, en medio de la oscuridad, aparece una luz intensa. No parece venir de ninguna casa. Se mueve, cambia de dirección y, según contaban los mayores, podría estar intentando mostrarle algo.

Así comienza una de las leyendas más curiosas de la Zona Norte: la luz de muerto.

El Sistema de Información Cultural de Costa Rica (Sicultura), del Ministerio de Cultura y Juventud, la incluye entre las leyendas sancarleñas vinculadas con la herencia indígena de la región.

Según la tradición oral, se trataba de una gran luz que aparecía ante quienes caminaban de noche y señalaba el lugar donde permanecía enterrado un antiguo tesoro indígena. Pero había una condición: aquel tesoro estaría destinado a una persona de “alma buena”.

Una noche entre Pital y Venecia

La leyenda incluso tiene versiones con nombres y lugares propios de San Carlos.

El escritor sancarleño Henry Esquivel Monge recopiló un relato ambientado entre Pital y Venecia. Su protagonista regresaba de visitar a su novia en una noche completamente oscura cuando, de repente, apareció una enorme luz que se movía de un lado para otro.

El caballo se asustó y lo lanzó al suelo. Mientras trataba de entender qué ocurría, aquella misteriosa luminosidad siguió moviéndose hasta desaparecer dentro de un hueco.

Después, todo volvió a quedar tan oscuro y tranquilo como antes. El relato fue publicado como parte de la recuperación de leyendas sancarleñas y su autor figura también como responsable de contenidos del Inventario Cultural de San Carlos.

¿Un muerto mostrando dónde escondió su tesoro?

La idea de las “luces de muerto” no se limita a San Carlos. En otras versiones de la tradición costarricense, esas luces aparecen cerca de caminos y cementerios y se relacionan con personas fallecidas que habrían dejado escondida una guaca o una botija con monedas.

La creencia decía que el alma no encontraría descanso hasta que alguien encontrara aquello que permanecía enterrado.

En San Carlos, sin embargo, la historia adquirió características propias y pasó a formar parte de un conjunto de relatos nacidos alrededor de caminos, montañas, ríos y antiguas comunidades rurales.

El Sistema de Información Cultural (Sicultura) señala que estas leyendas reflejan tanto la vida cotidiana como las creencias y temores de quienes habitaron la región.

Hoy probablemente una luz inesperada en medio de la noche nos haría buscar primero una explicación racional. Pero hubo un tiempo en que, en los caminos oscuros de San Carlos, podía provocar otra pregunta:

¿Será mejor seguirla… o continuar caminando?